El Reggaeton Beach Festival ha hecho vibrar a miles de jóvenes desde su llegada a Palma en 2019. Con nombres como Rels B, Juan Magan, Justin Quiles y Becky G, este festival se ha posicionado como el mayor evento de música urbana en España. Sin embargo, detrás de los grandes éxitos hay una estela de controversias que no podemos ignorar.
Polémicas que marcan la historia del festival
A pesar del ambiente festivo, las críticas han llovido sobre el evento. Desde el primer momento, las voces discordantes se alzaron ante el impacto ambiental en zonas protegidas. La comunidad local y algunos sectores hoteleros no dudaron en expresar su rechazo. De hecho, la Asociación Hotelera de Can Picafort llegó a solicitar la suspensión del festival por temor a sus efectos negativos.
Pese a estos reclamos, el ayuntamiento de Santa Margalida celebró con orgullo lo que ellos calificaron como un “éxito rotundo”, alegando que más de 20.000 asistentes disfrutaron sin incidentes graves. Pero los ecos de la controversia volvieron a hacerse sentir tras la edición de 2022. En esa ocasión, el evento dejó tras de sí un panorama desolador en Inca: las instalaciones del polideportivo Mateu Cañellas quedaron destrozadas y generaron un intenso debate político sobre cómo se gestiona este tipo de eventos.
No solo eso; también hubo un expediente sancionador abierto por parte de la Dirección General de Consumo contra la promotora RBF Travel 2020 por impedir que los asistentes pudieran acceder con comida y bebida propia al recinto. ¿Realmente era necesario?
Así está el panorama: entre conciertos inolvidables y críticas duras, el Reggaeton Beach Festival sigue siendo tema de conversación en Mallorca. Y aunque muchos lo aman, otros lo ven como un ejemplo más del monocultivo turístico que tanto daño puede hacerle a nuestras islas.

