El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a la Audiencia Nacional con el peso de una acusación sobre sus hombros. La Fiscalía Anticorrupción ha decidido que ya es hora de ponerle límites: le han pedido que le retiren el pasaporte, que no pueda salir del país y que tenga que presentarse cada 15 días ante el juez. Menuda situación para alguien que, hasta hace poco, era uno de los rostros más reconocibles de la política española.
Defensa en juego y joyas misteriosas
Tras su declaración ante el juez José Luis Calama, Zapatero se defendió en un comunicado, clamando su inocencia: «Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido». A lo largo del interrogatorio, su respuesta más común fue un contundente «no» o un escueto «no lo sé», dejando entrever una falta de preparación para abordar las preguntas más complicadas. En relación a unas joyas encontradas en su oficina –que a priori parecían ser herencias familiares valoradas entre 30.000 y 50.000 euros– la cosa se complicó cuando la tasación judicial las elevó a ¡1,3 millones! Esto llevó al juez a abrir otra investigación por posibles delitos fiscales y contrabando.
Las acusaciones son serias: organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Todo gira alrededor de los 53 millones de euros destinados al rescate de la aerolínea Plus Ultra y su supuesta conexión con Zapatero como líder en una estructura jerárquica dedicada al tráfico de influencias. La situación es tensa y nos lleva a preguntarnos qué pasará en este capítulo tan oscuro para un exmandatario que ahora parece estar más solo que nunca.

