El fútbol, a veces, es una montaña rusa de emociones. Y hoy, Pablo Maffeo nos lo ha recordado al anunciar su marcha del RCD Mallorca. Aunque el lateral siente una punzada de tristeza por dejar atrás la isla que le ha acogido, no puede evitar mostrar una sonrisa al hablar de su nuevo destino: el Olympiakos, donde espera vivir grandes momentos.
En el aeropuerto de Son Sant Joan, antes de tomar ese vuelo hacia Grecia, Maffeo confesó ante los micrófonos que «mi etapa en el Mallorca había acabado». Estas palabras resuenan como un eco entre los aficionados que han seguido su trayectoria. La realidad es que después de dos temporadas buscando salir, este año las cosas han cambiado con el descenso a Segunda y la inminente finalización de su contrato en 2027. Ahora, por tres millones de euros, se abre una nueva puerta para él.
Maffeo y su legado en la isla
«Si me hubiese tenido que quedar, lo habría hecho», explica con sinceridad mientras recuerda las vivencias compartidas con la afición. Se despide con melancolía pero también con entusiasmo: «Estoy muy feliz y muy ilusionado por esta nueva etapa en Atenas junto a José Luis Mendilibar». El Olympiakos no solo es un club histórico; tiene ambiciones europeas y eso motiva a cualquier jugador.
Maffeo también hace un parón para reflexionar sobre la última temporada del Mallorca: «Han faltado muchas cosas para lograr la permanencia». Esa autocrítica es necesaria y muestra su compromiso. No obstante, guarda cariño por este lugar al que siempre considerará su casa: «He sido muy feliz aquí».
A medida que avanza la conversación, sus pensamientos van hacia sus compañeros y hacia el futuro del club balear. Después de todo lo vivido juntos, no hay rencor ni resentimiento; solo buenos deseos en esta nueva aventura que comienza ahora para él.

