El Gran Premio de Barcelona-Catalunya ha traído consigo un soplo de esperanza para Mercedes, especialmente para George Russell, quien después de una carrera difícil en Mónaco siente que es hora de resurgir. Hamilton, por su parte, recortó distancia con el líder del Mundial al lograr una victoria que supo a gloria. Pero lo que realmente sigue dando que hablar es ese polémico cero que arrastró Russell desde las calles del Principado.
Una sombra sobre el equipo
Apenas una semana después de esa desastrosa carrera, donde dos infracciones le costaron caro a Russell, Toto Wolff, jefe de Mercedes, ha decidido actuar. «No sé si esto convencerá a los comisarios», dijo Wolff con un tono de determinación palpable. La intención es clara: buscar la revisión de la sanción y hacer justicia para su piloto.
Pierre Gasly había logrado un podio en Mónaco gracias a esa misma revisión legal que ahora Mercedes pretende utilizar. Y con cada vuelta en Montmeló, la presión aumentaba para Russell, quien anhelaba volver a brillar. En esta carrera pudo hacerlo hasta cierto punto; sin embargo, la degradación de sus neumáticos lo dejó luchando por mantener el ritmo mientras Hamilton parecía volar en pista.
Russell reflexionaba sobre su actuación: «Tuve un viernes limpio y un sábado sin problemas; 18 puntos son mucho más que nada», comentó tras terminar la carrera. Ciertamente, cada punto cuenta cuando tienes rivales como Andrea Kimi Antonelli al acecho.
A medida que nos acercamos a Austria, todos en Mercedes tienen la mirada puesta no solo en recuperar esos puntos perdidos sino también en revertir esa situación incómoda del pasado reciente. La batalla está lejos de terminar y con ella las ganas de luchar por lo justo siguen más vivas que nunca.

