En una tranquila noche de junio en Palma, un turista italiano de 51 años se convirtió en el protagonista de una historia que bien podría haber sido una comedia, si no fuera por el desenlace poco afortunado. Todo ocurrió en un restaurante del pintoresco barrio de es Portixol, donde este hombre decidió disfrutar de unos platos y bebidas que sumaban casi 60 euros. Pero cuando llegó el momento de pagar, la situación dio un giro inesperado.
La excusa del robo que le costó caro
El hombre, con más desparpajo que argumentos, alegó que le habían robado la cartera esa misma tarde. Los trabajadores del lugar, preocupados por lo sucedido, no dudaron en avisar a la Policía Local. Cuando los agentes llegaron al restaurante tras recibir la llamada, se encontraron con una historia poco creíble.
Aunque inicialmente parecía que su versión podía tener algo de verdad, pronto quedó claro que no era así. Al ser identificado por los policías, el hombre tenía su cartera a mano; sin embargo, cambió su relato y dijo que lo único que le habían sustraído eran las tarjetas bancarias y su móvil. Curiosamente, al investigar más sobre él se dieron cuenta de que estaba disfrutando sus vacaciones en Mallorca sin billete de regreso a Italia ni domicilio conocido.
No obstante, lo más alarmante para los agentes fue escuchar que pasaba las noches ocasionalmente durmiendo en la playa. Ante esta situación y el riesgo evidente de fuga ante un posible juicio por estafa leve, decidieron actuar y arrestarlo. Así terminó una noche que comenzó como una cena agradable y acabó convirtiéndose en un episodio digno de recordar.

