Las noches en la Porta de Sant Antoni se han convertido en un auténtico calvario para sus vecinos. Imagina tener que lidiar con prostitución, peleas y ruidos ensordecedores, todo mientras intentas descansar para enfrentarte a otro día de trabajo. Las calles Ferreria, Justícia y Forn del Vidre Vell son solo el escenario de una película que nunca quisieron protagonizar.
Con la llegada del buen tiempo, las calles se llenan de personas, especialmente los fines de semana. La fiesta parece no tener fin y el descanso es un lujo que pocos pueden permitirse. ¿Quién puede dormir cuando el jaleo llega a su puerta? Muchos vecinos se ven obligados a madrugar, y sin embargo, el ruido les roba horas preciosas de sueño.
La impotencia se siente en cada esquina
No es solo cuestión de ruido; también hay una creciente sensación de inseguridad. Denuncian que la prostitución se ha extendido como una sombra por las calles cercanas, incluyendo Manacor o Avingudes. Y lo peor es que esta actividad ilegal parece normalizarse ante nuestros ojos.
A veces, las mujeres que trabajan en estas circunstancias gritan a todo pulmón, haciendo imposible para los residentes encontrar paz en sus hogares. Los propios vecinos confiesan su desesperación al afirmar que han dejado de llamar a la policía porque sienten que no sirve para nada. “No podemos dormir”, aseguran con frustración. “Es insostenible vivir así”. Además, los vehículos mal aparcados sobre las aceras también contribuyen al caos diario.
Y si esto fuera poco, estas preocupaciones no son exclusivas de esta zona; barrios cercanos como Foners o Ses Veles comparten problemas similares con okupaciones y robos. En definitiva, lo que está ocurriendo cerca del casco antiguo de Palma clama al cielo por atención y acción.

