Teherán ha dejado claro que no se fía ni un pelo de las promesas de Trump o de Israel. La situación es tensa, y el futuro de las relaciones entre ambos países pende de un hilo que se llama memorando de entendimiento. Según la información que ha salido a la luz, Irán exige nada menos que la liberación inmediata de 12.000 millones de dólares (alrededor de 10.000 millones de euros) que Washington tiene congelados. Además, piden garantías firmes para que Israel no ataque Líbano.
Un acuerdo lleno de matices
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní lo ha dejado claro: antes de firmar cualquier cosa, hay condiciones. Y es que, aunque la idea es establecer un marco para futuras conversaciones sobre el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz, los detalles son más complejos de lo que parecen. Por ejemplo, mientras que Irán propone reabrir Ormuz en 30 días bajo sus propias condiciones, Washington espera una solución inmediata al bloqueo.
No hay duda: la situación en Líbano añade otra capa al problema. Teherán quiere seguridad real contra los ataques israelíes; sin embargo, Netanyahu ya ha avisado que no se comprometerá a nada. En resumen, mientras ambos países intentan acercar posturas, las tensiones siguen latentes.
A todo esto se suma el hecho de que Irán mantiene su firme postura respecto a su programa nuclear. Aunque no se discutirá a fondo hasta dentro de dos meses tras la firma del memorándum preliminar, Teherán insiste en su compromiso con el Tratado de No Proliferación y niega cualquier intención belicista sobre armas nucleares.
A medida que nos acercamos a esa posible firma –que podría suceder este domingo en Ginebra– los nervios están a flor de piel. El portavoz iraní ha sido muy claro: si sus intereses no están garantizados, cualquier anuncio sobre acuerdos será considerado falso hasta nuevo aviso. Mientras tanto, nosotros seguimos observando cómo esta danza diplomática avanza entre palabras y desconfianza.

