MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) – Hoy ha sido un día agitado en el escenario internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se ha contenido y ha lanzado amenazas contundentes hacia Irán. En medio de una escalada que parece no tener fin en Oriente Próximo, ha anunciado que las fuerzas estadounidenses llevarán a cabo próximos ataques. Pero eso no es todo, también ha dejado caer que la isla de Jark será parte del objetivo estadounidense ‘en un futuro no muy lejano’. Su intención: controlar las infraestructuras petroleras de la zona.
«Estados Unidos va a golpear con mucha fuerza a Irán esta noche», ha declarado el mandatario en sus redes sociales, haciendo alarde de una confianza casi desmedida. Y para añadir más leña al fuego, detalló que la Armada y Fuerza Aérea iraníes han quedado prácticamente desmanteladas. Con este panorama, se siente capaz de avanzar en sus planes.
Tensiones crecientes entre Washington y Teherán
Pero ¿qué significa esto realmente? Trump no solo está hablando por hablar; él cree firmemente que Estados Unidos tomará control sobre la estratégica isla de Jark y otras instalaciones vitales relacionadas con el petróleo. En sus propias palabras: «Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, igual que hicimos con Venezuela». Esta afirmación deja claro su enfoque agresivo, que según él está funcionando perfectamente tanto para Venezuela como para su propio país.
Estas recientes amenazas llegan justo cuando ambos países han estado intercambiando ataques durante dos días consecutivos. Tras un lanzamiento masivo de drones por parte de la Guardia Revolucionaria iraní hacia bases estadounidenses en Bahréin, las tensiones parecen estar alcanzando un punto crítico. La respuesta fue calificada como «represalia» por las acciones hostiles llevadas a cabo por Estados Unidos contra diversos intereses iraníes.

