El atardecer de este miércoles marcó un hito para una quincena de personas que, cansadas y desahuciadas, encontraron su camino hacia el alojamiento temporal que el Ajuntament de Palma ha habilitado en Son Malferit, cerca del Parque de Bomberos. Con la mirada cansada y los cuerpos desgastados, estos hombres, muchos de ellos provenientes del norte de África, llegaron después de recorrer kilómetros a pie, en autobús o incluso en bicicleta.
Desplazamiento y control
A medida que caía la noche, se establecieron controles por parte de la Policía Local y Protección Civil para gestionar el acceso a las cuatro casetas donde se instalarían. Solo aquellos censados oficialmente podían entrar; el resto debía esperar pacientemente su turno. “No he dormido esta noche. Estoy agotado”, comentaba uno de ellos con voz apagada al ser abordado por los medios. No es fácil encontrar palabras cuando lo único que deseas es un lugar seguro donde descansar.
A pesar del esfuerzo municipal por crear un espacio acogedor dotado incluso con corriente eléctrica para climatización, muchos llegaron cargados con resignación. ¿Cuántas plazas habrá realmente? Las fuentes municipales no han sido claras al respecto, lo que deja en el aire más preguntas que respuestas. Mientras algunos aprovechaban su nuevo refugio para descansar o conectar con sus seres queridos a través del móvil, otros se dieron media vuelta al no poder acceder.
La situación genera inquietud entre colectivos vecinales y empresarios locales que observan cómo el problema se traslada desde Camp Redo y Amanecer hasta aquí. El reto sigue siendo enorme: encontrar soluciones reales para quienes buscan simplemente un techo bajo el cual vivir.

