La localidad de Huwara, en Cisjordania, fue escenario de un brutal asalto este sábado que dejó a nueve palestinos heridos. Esta incursión, perpetrada por colonos israelíes con el apoyo de las fuerzas militares, es solo una más en la larga lista de agresiones que se han intensificado desde que estalló la guerra en Gaza en febrero de 2023.
El Ejército israelí no ha podido eludir la responsabilidad, ya que uno de sus soldados fue grabado agrediendo a un palestino. La situación ha llevado a que se abra una investigación interna, pero muchos se preguntan si esto será suficiente para frenar la impunidad con la que actúan estos colonos. Desde varias ONGs, tanto palestinas como internacionales, se denuncia que muchas veces los ataques son llevados a cabo sin ningún tipo de intervención por parte del Ejército.
Un ciclo de violencia sin fin
La Comisión Palestina de Resistencia contra el Muro y los Asentamientos reveló cifras alarmantes: solo en mayo, hubo 1.659 ataques cometidos por colonos y militares contra civiles palestinos. El Gobierno palestino relató cómo decenas de colonos armados entraron a Huwara, destrozando propiedades y aterrorizando a sus habitantes durante más de dos horas mientras el Ejército miraba desde la distancia.
Este tipo de incidentes no son simples casos aislados; representan un cambio preocupante hacia crímenes organizados respaldados por el propio ejército ocupante. Su objetivo es claro: crear un ambiente hostil donde sea imposible vivir para los palestinos y facilitar así su desplazamiento forzado.
A través de redes sociales, el Ejército israelí ha reconocido la gravedad del video donde se ve al soldado actuando con violencia. Sin embargo, las palabras quedan cortas ante las acciones; “Estas acciones no reflejan nuestros valores”, alegan, aunque muchos creen que esto es solo una manera más de intentar suavizar lo innegable: esta violencia está profundamente arraigada en una política colonial sustentada por figuras del gobierno ultranacionalista.

