Más de un día ha pasado desde que las llamas se desataron en el polígono de Binissalem, y los bomberos de Mallorca siguen en plena batalla. Con una dedicación admirable, estos valientes han estado trabajando sin parar para extinguir un incendio que no solo arrasó dos naves industriales, sino que también dejó otra con graves daños. A lo largo de la noche del viernes, los efectivos continuaron refrescando el área, ya que aún guarda una peligrosa «carga calórica» debido a todo el material inflamable acumulado.
Todo comenzó a la 1:30 de la madrugada del jueves en una nave dedicada al material deportivo, situada en la calle Pou de sa Sini. Las llamas se descontrolaron rápidamente, devorando los pabellones de la misma empresa. Además, alcanzaron un local industrial donde se almacenaba una enorme cantidad de documentos en proceso de reciclaje, complicando aún más la situación.
Un esfuerzo conjunto ante un desafío monumental
En total, 31 bomberos llegaron al lugar desde diferentes parques: Inca, Alcúdia y Manacor. También estuvieron presentes agentes de la Policía Local, miembros de la Guardia Civil y voluntarios de Protección Civil. Fue toda una operación coordinada para intentar controlar las llamas, que alcanzaban proporciones alarmantes. Uno de los técnicos destacó los peligros del trabajo en el interior; decidieron actuar desde fuera por temor a que la cubierta se derrumbara… ¡y efectivamente ocurrió!
A pesar del incansable esfuerzo durante más de 24 horas para enfriar la zona, todavía no pueden dar por terminado su trabajo. Se espera que esto suceda a lo largo de esta mañana. Mientras tanto, los especialistas de la Guardia Civil siguen sin poder acceder al lugar donde todo comenzó para investigar las causas detrás del devastador incendio.

