En un giro inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido dar un respiro a la tensa situación en Líbano. Tras una conversación «muy productiva» con Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, Trump anunció que las tropas israelíes no avanzarán hacia Beirut como se había previsto. En sus palabras, parece que el diálogo ha tenido su peso y las fuerzas que estaban en camino han sido ordenadas a regresar.
Un alto al fuego entre promesas
No solo eso; el mandatario estadounidense también reveló que tuvo una charla directa con Hezbolá. Según él, hay un compromiso de este grupo para cesar los ataques: “Israel no les atacará y ellos no atacarán a Israel”. Esta declaración es un rayo de esperanza en medio del caos que ha imperado desde hace meses.
Recordemos que Netanyahu había dado luz verde para atacar a Hezbolá tras la muerte de un soldado israelí por parte del grupo libanés. La tensión creció aún más cuando el ejército israelí decidió evacuar los barrios del sur de Beirut, considerados bastiones del grupo chií, ante el temor de nuevos bombardeos.
Apenas hace unos meses, el 2 de marzo comenzó una escalada violenta tras el asesinato del líder supremo iraní en manos de una ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos. Desde entonces, los enfrentamientos han dejado huellas profundas en la región y las promesas de paz parecen desvanecerse cada día más.
A pesar del alto al fuego pactado en noviembre de 2024 después de trece largos meses de combates continuos, Israel continuó lanzando bombardeos regulares mientras mantenía su presencia militar por diversas zonas. Las denuncias desde Beirut sobre estas acciones caen como gotas sobre un suelo árido; se espera ver si esta nueva dinámica puede cambiar algo.

