En un giro inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado despreocupado ante la reciente decisión de Irán de suspender las conversaciones para poner fin a las hostilidades. En una entrevista telefónica con NBC News, aseguró que si eso es cierto, «no pasa nada». Estas declaraciones llegan en un momento crítico, donde los bombardeos israelíes sobre Líbano han dejado más de 3.400 víctimas desde el comienzo de la última ofensiva.
¿Demasiadas palabras y poco diálogo?
El mandatario estadounidense afirmó que quizás ha habido demasiado ruido en las negociaciones y que «guardar silencio sería muy bueno». Sin embargo, dejó claro que esto no significa que vaya a desatar ataques contra Irán. Un matiz importante en sus palabras, aunque suena algo contradictorio dado el contexto actual.
A pesar del tono relajado con el que aborda la situación, Trump defendió firmemente el bloqueo a los puertos iraníes, describiéndolo como «una pieza de acero» y reiterando su disposición a esperar indefinidamente hasta que Irán decida ceder en la negociación. Su comentario sobre las pérdidas económicas de Teherán resuena como una especie de aviso: «Están perdiendo una fortuna».
Las autoridades iraníes han tomado esta drástica medida después de múltiples ataques israelíes y han señalado que no habrá más diálogos hasta que se garantice un alto al fuego real y completo. Esto incluye exigir una retirada total del ejército israelí de las zonas ocupadas en Líbano. Además, están considerando bloquear totalmente el estrecho de Ormuz como posible represalia. La situación se complica cada día más.

