Este sábado, la tarde se tornó en un escenario de caos y angustia cuando una furgoneta de transporte de pasajeros cayó desde la rotonda flotante de Sa Pobla hacia la autopista de Inca, la MA-13. El conductor, un hombre español de 45 años, sufrió lesiones graves tras perder el control del vehículo a gran velocidad y volar por los aires después de derribar el guardarraíl.
El reloj marcaba las 18:45 cuando todo ocurrió. Según cuentan varios testigos, el chófer entró en la glorieta y, en un instante fatídico, perdió el control. La escena que se presentó era digna de una película: el vehículo girando mientras caía varios metros hasta aterrizar sobre la vía rápida. De inmediato, se dieron avisos a los servicios de emergencia; así que unidades de Tráfico de la Guardia Civil, Policía Local y los Bombers de Mallorca no tardaron en llegar para hacer frente a lo ocurrido.
Los esfuerzos heroicos ante el desastre
A pesar del impacto brutal, que dejó esparcidos diversos objetos por toda la calzada –incluyendo una sillita de bebé que voló lejos–, sorprendentemente el conductor estaba consciente dentro del coche destrozado. Sin embargo, tuvo que ser excarcelado por los bomberos debido a su estado crítico tras haber quedado atrapado. Una vez liberado, fue rápidamente trasladado a un hospital para recibir atención médica urgente.
Aún no hay información oficial sobre si había consumido alcohol antes del accidente; las pruebas ya han sido realizadas y estamos a la espera de resultados. Lo cierto es que este incidente nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad en las carreteras. En medio del susto y el descontrol momentáneo, esperamos que este hombre logre recuperarse pronto.

