El ambiente en Mugello era eléctrico y Marc Márquez, con su característico sentido del humor, estaba más que satisfecho tras conseguir un quinto puesto en el Sprint de MotoGP del Gran Premio de Italia. Aunque la realidad le dice que está a 86 puntos del líder Bezzecchi, él prefiere enfocarse en lo positivo. «No puedo pensar en el Mundial ahora mismo», bromea mientras recuerda cómo disfrutó cada vuelta.
Un recorrido lleno de altibajos
Después de una salida arriesgada, donde recibió un par de golpes por todos lados, se posicionó donde debía estar. «En teoría debíamos estar octavos o séptimos, pero logré encontrar mi ritmo y acabar este top 5», comenta con una sonrisa. Su brazo derecho, aunque cansado, no le limita tanto como él pensaba; sin embargo, es consciente de que debe ser conservador en esta etapa. «No me gusta ser conservador», admite con sinceridad.
Hoy no es el día para disfrutar plenamente; está trabajando duro para volver a las pistas como siempre lo hizo. Comparando su situación con ir al gimnasio tras un tiempo sin hacerlo, asegura que ahora toca esfuerzo puro y duro. Lo importante es seguir adelante y mejorar poco a poco.
Márquez también recordó su buena salida: «Me coloqué bien al ver las Aprilia por fuera y decidí frenar un poco más tarde». Se siente motivado por sus amigos como Moreira, quien le había advertido sobre adelantarle al menos una vez durante la carrera.
Aunque esté lejos de su mejor forma física y competitiva, no pierde la esperanza ni la confianza en su moto: «Sé que tiene potencial para luchar por el Mundial». Y así sigue hacia adelante, consciente de los riesgos pero decidido a construir su camino carrera tras carrera.

