La Champions League está a la vuelta de la esquina y el PSG, tras un impresionante 5-0 sobre el Inter en la final del año pasado, quiere seguir con esa inercia. Luis Enrique tiene claro que, salvo por el cambio obligado de Donnarumma por Safonov, premiará al equipo que demostró su valía en Múnich. Sin duda, es un gran desafío ante un Arsenal que no se lo pondrá fácil.
Un equipo casi intacto y con ganas de más
El técnico asturiano confía en repetir casi al completo el once titular que arrasó a los italianos. Aunque hay algunas dudas por lesiones, especialmente Achraf, quien no juega desde finales de abril, parece que todo apunta a que estará listo para esta importante cita. Dembélé también ha dejado claro que va a estar presente; su sacrificio en los partidos anteriores habla de su compromiso.
A pesar de las ausencias, Zaire-Emery se ha ganado su lugar como lateral derecho y está haciendo un gran trabajo. Pero ahora con la vuelta de Fabián Ruiz y la preferencia del entrenador por quienes ya ganaron la última final, las cosas se complican para él. Esa es la realidad del fútbol: siempre hay competencia y cada decisión cuenta.
Luis Enrique sabe cómo manejar estas situaciones. Su enfoque es claro: menos charla técnica y más concentración en lo que sus jugadores pueden aportar al equipo. Al fin y al cabo, lo importante es jugar como uno solo. El ejemplo perfecto fue Dembélé en esa final anterior; su entrega fue clave.
Así que aquí estamos, a pocos días del gran partido, con un PSG decidido a demostrar que puede repetir su éxito. Con una mezcla de experiencia y juventud en sus filas, el futuro parece prometedor si logran mantener ese espíritu combativo.

