La historia de Anna Wilska, una joven polaca que ha desaparecido en Mallorca desde el 17 de abril, está desgastando a su familia. Desde que no tienen noticias de ella, las noches se han convertido en un verdadero calvario. “Nos preguntamos a todas horas qué le ha pasado y si está bien”, comparte su hermana mayor, Karolina. Con cada día que pasa sin pistas, la angustia crece y el recuerdo del último cumpleaños de Anna, el 27 de mayo, hace aún más dolorosa la espera.
Un robo que cambió todo
Todo empezó con un robo en la playa de Can Pere Antoni el 14 de abril. Anna perdió su pasaporte, su teléfono móvil y hasta sus efectos personales. Sin embargo, lo más inquietante fue un mensaje enviado desde una cuenta ajena de Instagram a Karolina, donde un desconocido afirmaba que Anna estaba bien pero había sido víctima de un robo. Ese contacto fugaz se desvaneció tan rápido como llegó; ahora ni rastro del hombre que parecía saber algo.
Karolina recuerda cómo ese mensaje les hizo saltar todas las alarmas: “Le envié mi número para que hablara conmigo, pero él dijo que no tenía contacto con ella y no quiso darme su información”. Un gesto extraño por parte del misterioso hombre al que nadie parece conocer.
A pesar del apoyo local y la llegada del equipo polaco Uwaga!, encabezado por el investigador privado Dawid Burzacki, las búsquedas no han dado frutos. Han volado drones sobre la playa y entrevistado a personas sin hogar cercanas al área; nada ha surgido hasta ahora. “Es raro porque he trabajado en casos similares incluso en lugares mucho más grandes como Tailandia y siempre encontrábamos alguna pista”, comenta Burzacki con frustración.
El deseo de Anna por comenzar una nueva vida tras mudarse a Mallorca desde Hamburgo parece haberse vuelto un sueño perdido. “Ella era libre y necesitaba espacio”, explica Karolina mientras recuerda los momentos felices antes del caos. Cada conversación antes de su desaparición hacía palpable su felicidad hasta que todo se detuvo abruptamente.
No fue sino hasta mayo cuando la familia pudo denunciar oficialmente su desaparición después de descubrir el mensaje olvidado en Instagram. Desde entonces, las autoridades españolas han activado todos los protocolos necesarios para buscarla; hospitales, puertos y aeropuertos están siendo revisados sin éxito alguno.
Aún así, Karolina se aferra a la esperanza: “Siento mucho apoyo por parte de la comunidad polaca aquí en Mallorca. Les estoy agradecida”. Aprovecha esta oportunidad para pedir ayuda: “Si alguien sabe algo sobre mi hermana o lo ocurrido esa noche en la playa, por favor contáctenos”. En este momento crítico, cada pequeño detalle podría ser clave para resolver el misterio alrededor de Anna Wilska.

