La historia se torna oscura en un hogar de Pere Garau, donde la tragedia hizo su aparición el pasado lunes. María Ángeles Ferrer, una mujer que, tras una discusión acalorada con su suegra, tomó un camino sin retorno, ha sido enviada a prisión por el juez del Tribunal de Instancia de Palma. Pero antes de que eso ocurriera, ella se encontraba ingresada en el hospital, luchando no solo con las consecuencias de sus actos, sino también con su estado mental.
Un crimen desgarrador
La noticia llegó como un jarro de agua fría: los servicios de emergencia recibieron una llamada alrededor de las 16:30 horas informando sobre un homicidio. Cuando la policía local llegó al lugar, fue recibida por el hijo de la víctima y pareja de la acusada. En el dormitorio hallaron a María Ángeles Ferrer sin vida; su cuerpo mostraba evidentes signos de violencia. Se descubrió que había recibido múltiples golpes y que incluso había intentado defenderse agarrando un mechón de pelo.
Las investigaciones posteriores revelaron una relación tensa entre ambas mujeres. Testigos y vecinos afirmaron que había constantes roces entre ellas. La autopsia confirmaría lo peor: la muerte se debió a asfixia, aunque los golpes recibidos —incluidos algunos propinados con un ventilador— habían dejado huella. El horror del momento quedó plasmado en cada rincón del hogar familiar.
Con todo esto encima, María Ángeles fue trasladada al área psiquiátrica del hospital Son Espases mientras enfrentaba las duras consecuencias de ese día fatídico.

