En una jornada que no pasó desapercibida, un grupo de 65 socorristas se congregó frente a la Plaza de Cort para hacer eco de su desesperación. Con pancartas en mano y gritos que resonaban con fuerza, hicieron un llamado a la acción ante el abandono que sufren las playas de Palma en aspectos fundamentales como la infraestructura, accesibilidad e higiene. La chispa de la protesta encendió una huelga programada para la noche de San Juan si no se producen cambios significativos.
Un grito por soluciones reales
Con lemas impactantes como “prevaricación SOS” o “playas más seguras y accesibles”, los manifestantes expresaron su frustración acumulada durante años. Cristian Melogno y Julián Delgado, secretarios generales de la Unión, señalaron sin tapujos que el problema radica en una gestión deficiente. “Si no pueden hacerse cargo de las playas, ¡que gestionen para los residentes y no solo para los turistas!”, clamaban entre pitidos y sirenas.
A medida que avanzaba la protesta, quedó claro que lo que buscan es algo más que promesas vacías; demandan medidas concretas ante lo que consideran una dejadez política. Las playas como Cala Estancia o Playa de Palma han visto deteriorarse su estado año tras año. Melogno subrayó problemas alarmantes: “No hay acceso adecuado, los niños juegan entre jeringas y ratas muertas… ¿Dónde están los servicios básicos cuando hay tantos hoteles alrededor?”. Y es verdad; nadie debería tener que lidiar con estas condiciones deplorables.
Sigue resonando el eco del peligro: “La playa está sin balizamiento”, alertaba Melogno sobre un tema crítico. La seguridad debería ser prioritaria, pero lamentablemente no lo es. Los robos son pan de cada día; un compañero incluso sufrió el robo de su bicicleta mientras trabajaba. Si queremos atraer turismo seguro, necesitamos garantizarlo desde ya.
Y aún hay más: la higiene es inaceptable. Cada día aparecen residuos peligrosos en las mismas orillas donde deberían disfrutar familias enteras. Además, el Ayuntamiento prometió extender horarios para proteger vidas tras accidentes fatales ocurridos a primera hora del día; promesa que sigue sin cumplirse después de tres años discutiendo mejoras con el regidor Llorenç Bauzá.
La pregunta queda flotando en el aire: ¿cuánto más debemos tolerar antes de exigir un cambio real? Este ultimátum va dirigido a todos nosotros: defendamos nuestras playas y nuestra comunidad.

