En el corazón de Roland Garros, el joven tenista Jódar ha demostrado que no hay tiempo que perder. Con su raqueta en mano y una determinación palpable, este madrileño ha dedicado media hora a entrenarse a fondo. ¿La mejor parte? Todo bajo la atenta mirada de su padre, Rafa Jódar, quien no solo es su entrenador, sino también su mayor apoyo.
Un momento único
A medida que los saques resonaban en la cancha, se podía sentir la energía en el ambiente. Rafa le daba consejos sobre cada movimiento, como cuando él mismo se preparaba para restar. La complicidad entre ellos era evidente; cada golpe de derecha del joven desde Leganés era un reflejo del esfuerzo y la dedicación que han puesto en este camino hacia la gloria.
Así es como se forjan las leyendas: con trabajo duro y momentos compartidos. Cada imagen capturada en este entrenamiento cuenta una historia de pasión y sacrificio. Y hoy, más que nunca, Jódar está listo para darlo todo en esa segunda ronda.

