En el caluroso ambiente de París, donde los termómetros alcanzan los 34 grados, Jannik Sinner ha demostrado que está más que preparado para dar un golpe sobre la mesa. En su debut en Roland Garros, no solo se enfrentó al local Clement Tabur, quien ocupa el puesto 171 del ranking, sino que además mostró una superioridad aplastante con un contundente 6-1, 6-3 y 6-4. El italiano parece decidido a hacerse con esa tan ansiada Copa de los Mosqueteros.
Una oportunidad dorada
Con el actual campeón Carlos Alcaraz ausente por lesión y Novak Djokovic lidiando con la presión de sus casi 40 años, Sinner sabe que esta es su gran oportunidad. Su físico ha sido su talón de Aquiles en condiciones extremas, pero hoy parece haber encontrado el ritmo adecuado. Con 30 victorias consecutivas desde su última derrota en Doha, está a solo dos triunfos de igualar la marca récord de Rafael Nadal. Aquel joven que alguna vez luchó para adaptarse a la tierra batida ahora es un maestro del juego.
Sinner desliza por la pista como si bailara; hace dejadas increíbles y cambia las alturas con una habilidad impresionante. En este torneo parisino ya suma 18 triunfos desde que comenzó la gira en arcilla y no iba a permitir que Tabur rompiera su racha positiva. Aunque el francés logró algunos aplausos por puntos aislados, fue evidente que hoy era un día para recordar para Sinner.

