En una noche mágica, La Coruña no encontró descanso. Las calles se llenaron de pasión y emoción mientras los aficionados del Deportivo salieron a celebrar un ascenso que tanto habían anhelado. La cita era en la plaza de María Pita, donde el equipo fue recibido como verdaderos héroes por miles de seguidores dispuestos a rendirles homenaje.
Aclamados en casa
A las siete menos diez, el autobús del equipo llegó, y la ovación que estalló fue ensordecedora. La alcaldesa, Inés Rey, fue la primera en tomar el micrófono, felicitando a jugadores y afición por su esfuerzo inquebrantable. Luego le tocó el turno al técnico Antonio Hidalgo, quien agradeció el apoyo desde arriba hasta abajo: “Sin esta confianza, no estaríamos aquí”. Un mensaje claro: lo que viene es fruto del trabajo conjunto.
Cada miembro de la plantilla pasó ante el público entre vítores y aplausos. Era un momento para recordar; alrededor de 10.000 personas estaban allí, vibrando con sus ídolos como nunca antes. Juan Carlos Escotet, presidente del club, remarcó la importancia de seguir adelante: “Queremos construir un Deportivo sólido”. En palabras sencillas, esto solo es el principio.
No faltaron los recuerdos emotivos. La alcaldesa evocó al querido Arsenio Iglesias y cómo su legado aún vive en cada rincón del club. Diego Villares, capitán del equipo, compartió su gratitud: “Después de una travesía dura por categorías inferiores, hemos trabajado como nunca. Sin vosotros no seríamos lo fuertes que somos ahora”, subrayó mientras miraba a sus aficionados.
Ximo Navarro también dejó claro que este ascenso es solo el comienzo: “Ha sido una temporada complicada pero aquí estamos para disfrutar en Primera”. Al final de la noche todos compartían un mismo sueño: dar alegrías a la afición porque ellos son quienes realmente importan.

