En el corazón del Debate del Estado de la Ciudad, Neus Truyol, regidora de Més per Palma, no se guardó nada y lanzó una crítica directa al alcalde. Con una metáfora contundente, afirmó que su gestión se puede resumir en un billete de avión y un coche de lujo. Mientras los ciudadanos de Palma luchan cada día para llegar a fin de mes, el alcalde parece más preocupado por hacer maletas que por atender las necesidades urgentes de su gente. «Mientras algunos esperan el bus, él ya está volando a otro lugar», denunció Truyol.
La desconexión entre promesas y realidades
Truyol puso ejemplos concretos: María busca un piso pero no puede pagar uno; Cati vive en una zona saturada donde los turistas ahogan a los vecinos; Joana pide más árboles y menos cemento. En medio de todo esto, el alcalde parece estar ausente. Truyol fue clara al afirmar que el Partido Popular ve Palma como un Monopoly, donde todo es negocio y poco importa el bienestar real de sus habitantes. Prometieron mejorar la vivienda y la movilidad, pero tras dos horas de discurso, esas promesas quedaron en el aire.
“Palma se ha convertido en una ciudad más cara y congestionada”, añadió. La situación del transporte público es alarmante; hay vecinos que llegan tarde a citas médicas porque los autobuses nunca llegan a tiempo. “Mientras el alcalde viaja por ahí, aquí hay familias enteras que pierden sus hogares porque no pueden hacer frente al alquiler”, continuó Truyol con un tono desesperado.
Es preocupante ver cómo muchas familias dedican casi todo su sueldo al alquiler, mientras otros deben lidiar con la creciente presión económica sobre sus vidas diarias. «No están haciendo nada para solucionar esto», enfatizó Truyol. En lugar de ofrecer soluciones reales como viviendas asequibles o protección para los residentes, están entregando solares a promotores sin garantías claras.
A lo largo del debate, también hubo espacio para hablar sobre cultura. La regidora criticó cómo el PP utiliza la cultura como herramienta comercial para atraer visitantes, olvidándose del desarrollo cultural local necesario para mejorar las condiciones laborales de quienes viven en Palma. “No necesitamos más asfalto o aparcamientos turísticos; lo que queremos son espacios culturales que beneficien a todos”, concluyó.
Més per Palma tiene claro qué propone: vivienda pública real, alquileres limitados y protección para quienes realmente habitan la ciudad. Porque cuando los precios suben descontroladamente, afecta cada rincón de nuestras vidas cotidianas: desde hacer la compra hasta llenar el tanque del coche. ¿Y qué está haciendo el Ajuntament ante esta crisis?

