No han sido precisamente unas 500 Millas de Indianápolis memorables para Álex Palou. Después de un inicio prometedor, donde se mantuvo entre los mejores durante buena parte de la carrera, el actual campeón no pudo conseguir lo que esperaba y terminó en séptima posición. A pesar de liderar al principio, el final no fue el que deseaba y ahora se enfrenta a un nuevo obstáculo: su coche #10 del equipo Ganassi no pasó la inspección técnica.
Un pequeño tropiezo en el camino
La IndyCar ha anunciado que el vehículo no cumplió con las regulaciones de altura mínima y máxima del alerón delantero. Específicamente, se trata de dos normas bastante claras: la 14.7.6.8 sobre dimensiones y la 14.7.6.7.1 sobre el ángulo del alerón, que debe medir más de 8,300 pulgadas cuando está fijado. Pero, para suerte de Palou, esto no conlleva una descalificación total; solo le afectará con una penalización de cinco puntos en el campeonato y una multa económica al equipo por valor de 10.000 dólares.
El propio Álex se lamenta tras esta situación: «Hicimos lo que pudimos, pero no tuvimos la velocidad necesaria». Aunque haya sido un golpe duro para sus aspiraciones, sigue liderando la clasificación general con 273 puntos frente a su rival más cercano, David Malukas, quien acumula 236 tras un segundo puesto apretadísimo contra Felix Rosenqvist.
El espectáculo continúa y en apenas una semana volverán a tener acción en Detroit, un circuito donde Palou ya sabe lo que es ganar en 2023. Sin duda alguna será interesante ver cómo responde ante Kirkwood y otros competidores fuertes mientras busca recuperar esa chispa ganadora en este apasionante campeonato.

