En el Gran Premio de Canadá, Lewis Hamilton ha vuelto a sonreír. El británico, siete veces campeón del mundo, logró un impresionante segundo puesto con Ferrari que le sabe a gloria. En una maniobra espectacular, adelantó a Max Verstappen en la primera curva, lo que demuestra que el heptacampeón está volviendo a encontrar su ritmo tras unas carreras complicadas.
El renacer de Hamilton con Ferrari
Tras un comienzo de temporada lleno de ajustes y esfuerzo en la sombra, Hamilton ha desatado la euforia en la Scuderia. Este podio marca un punto de inflexión en su relación con el equipo italiano. Nada más bajar del monoplaza, su sonrisa era contagiosa. “Es el día más feliz que he tenido aquí”, confesó emocionado. Para él, colocar a Ferrari en el podio y conseguir ese segundo puesto principal es un logro enorme.
El coche ha demostrado ser más dócil y manejable gracias al trabajo arduo realizado durante los meses de pretemporada. A pesar de las dudas iniciales sobre su rendimiento, las últimas mejoras han permitido que Hamilton vuelva a pilotar con la agresividad que tanto le caracteriza. “Los chicos hicieron un trabajo fantástico durante el invierno para llevar el coche donde está ahora”, aseguró visiblemente agradecido.
La batalla entre Hamilton y Verstappen fue épica; dos titanes luchando por esa posición como si fuera una final. Ambos campeones ofrecieron espectáculo puro en pista, recordando momentos memorables del pasado. “Lo mejor ha sido poder adelantar a otro campeón del mundo”, dijo Hamilton mientras aún sonreía por la adrenalina vivida.
Sin duda, este Gran Premio no solo representa un resurgimiento personal para Lewis sino también una señal clara de que Ferrari puede volver a brillar en la Fórmula 1.

