En un giro que no deja indiferente a nadie, el Gobierno de Irán ha hecho eco de su posición firme ante la posibilidad de que Estados Unidos e Israel intensifiquen sus ataques. Abbas Araqchi, ministro de Exteriores iraní, lo dejó claro: «Una reactivación de la ofensiva solo generará muchas más sorpresas para quienes se atrevan a atacarnos». Y es que, con la reciente confirmación desde Washington sobre la destrucción de más de 40 aeronaves en conflictos anteriores, las palabras del ministro suenan con más peso.
Un recordatorio contundente
Araqchi no dudó en resaltar que Irán ha demostrado ser capaz de derribar hasta un F-35, un hecho que muchos consideran un golpe directo al orgullo militar estadounidense. «El Congreso ya reconoce las pérdidas millonarias en aviones y drones», afirmó con desdén. La historia reciente muestra que el conflicto comenzó tras una ofensiva sorpresa el 28 de febrero; desde entonces, los enfrentamientos han dejado huellas profundas.
No obstante, la situación se complica aún más cuando Mohamad Akraminia, portavoz del Ejército iraní, amenaza con abrir nuevos frentes si EEUU decide volver a atacar. Mientras tanto, Donald Trump había anunciado días atrás que había cancelado ataques previstos a petición de varios países árabes. El juego diplomático continúa siendo delicado.
A pesar del diálogo mediado por Pakistán entre ambas naciones, las diferencias siguen siendo abismales y han impedido nuevas reuniones en Islamabad desde el acuerdo inicial del 8 de abril. A esto se suma el bloqueo al estrecho de Ormuz y la incautación reciente por parte estadounidense de buques iraníes; acciones consideradas como violaciones al alto el fuego y obstáculos para cualquier avance hacia un entendimiento.
Así están las cosas: Irán y EEUU siguen dialogando entre sombras mientras cada uno trata de hacer valer su posición en este tablero geopolítico tan volátil.

