La ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, no ha podido contener su preocupación este martes, advirtiendo que el mundo se enfrenta a una crisis alimentaria global que podría dejar a millones sin alimentos. ¿La causa? La interrupción del suministro de fertilizantes a través del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio marítimo, afectado por la reciente ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Cooper ha expresado su indignación: «No podemos permitir que la ambición de un solo país acabe con las vidas de millones». Esta situación no es menor, ya que los fertilizantes son esenciales en un momento crucial para la agricultura. Tras el golpe recibido por el sector debido a la invasión rusa de Ucrania, muchos países africanos están sintiendo aún más los estragos en sus cultivos.
Agricultura en peligro y necesidad urgente de acción
La ministra también ha subrayado que si no se restablecen los suministros pronto, podríamos ver un aumento en la necesidad de ayuda humanitaria. Y es que esta crisis está golpeando tanto a naciones desarrolladas como en vías de desarrollo. «Es evidente que necesitamos repensar nuestras alianzas globales para evitar estas catástrofes», añadió con firmeza.
Desde el Programa Mundial de Alimentos, también han lanzado su alerta: podrían ser 45 millones más las personas afectadas por inseguridad alimentaria si esta situación persiste hasta junio. Mientras tanto, Estados Unidos e Irán intentan dialogar mediamente por Pakistán, pero las tensiones siguen complicando las conversaciones.
El bloqueo al estrecho y las recientes acciones militares han llevado a Teherán a cuestionar este diálogo, argumentando que dichas acciones violan el alto el fuego establecido. Sin embargo, ambos países continúan comunicándose bajo la mediación pakistaní. En un mundo interconectado como el nuestro, lo que sucede lejos nos afecta aquí mismo; desde los precios hasta nuestra seguridad alimentaria.

