En Palma, la situación se ha vuelto insostenible. Vecinos con carteles en mano claman que el ruido es tortura, y no les falta razón. La Associació de Veïns Barri Cívic Santa Catalina- Es Jonquet, junto a otras asociaciones, ha dado un paso al frente con una campaña que busca visibilizar un problema que ya no se puede ignorar. En barrios como Santa Catalina y Es Jonquet, así como en el Paseo Marítimo y Sa Llotja Born, los ecos del ocio descontrolado resuenan sin tregua.
Una lucha por recuperar la convivencia
Estos vecinos no solo están levantando la voz; quieren ser parte activa en la solución. En su mensaje a los representantes municipales, hacen un llamado claro: es hora de tomar medidas para abordar esta contaminación acústica. Con propuestas concretas en mano, buscan recuperar la paz en sus calles y hogares.
En un comunicado contundente, exigen un control riguroso sobre las licencias actuales. Quieren garantías de que los locales cumplen con lo prometido: insonorización adecuada, aforos correctos y todo lo necesario para evitar que el jaleo invada las calles o perturbe el descanso de quienes allí viven.
No se detienen ahí; también demandan la suspensión inmediata de nuevas autorizaciones para terrazas en áreas ya saturadas por el ruido. ¿Y qué hay de los eventos musicales? Piden que se frenen los conciertos en espacios públicos hasta que haya una solución real. Porque no todas las actividades deben estar acompañadas de música estruendosa.
A su vez, proponen modificar las ordenanzas municipales para acortar horarios de apertura hasta las cuatro de la madrugada en zonas residenciales y trasladar algunos locales a áreas más adecuadas. Por último, plantean una campaña eficaz contra el incivismo, con sanciones claras para quienes contribuyen a este caos nocturno.
Los vecinos están cansados pero decididos a luchar por su derecho a vivir sin ruidos ensordecedores. No están solos en esta batalla; es hora de escucharles y actuar juntos para recuperar la tranquilidad perdida.

