Hoy nos llega una triste noticia desde el corazón de Puerto Rico. A los 84 años, Sammy Marrero, esa voz icónica de la orquesta de salsa La Selecta, ha dejado este mundo. Su hija, Jennissa Marrero Morales, anunció su partida en redes sociales, compartiendo un mensaje que resuena con amor y admiración: «Papi fue mucho más que un gran cantante; fue un ser humano excepcional».
Durante casi medio siglo, Sammy fue el alma de La Selecta, bajo la dirección del inigualable Raphy Leavitt. Desde su debut en 1971 con el álbum ‘Payaso’, su música llenó salones y corazones en toda la isla. La influencia de Marrero trascendió las generaciones; no solo era un artista querido, sino también un abuelo cariñoso y un amigo entrañable.
Un legado musical inolvidable
Desde la muerte de Leavitt en 2015, nuevos rostros como Armando Haddock y Edgard Nevárez se unieron para mantener viva la llama de su música y permitir que Sammy continuara cautivando a sus seguidores. Nacido en Coamo el 16 de febrero de 1942, su vida estuvo marcada por una pasión desbordante por la música. Ganó notoriedad participando en programas locales antes de convertirse en uno de los más grandes exponentes del género.
A pesar de los desafíos, incluido un litigio que le prohibió cantar algunas canciones emblemáticas durante cinco años, nunca perdió su esencia ni el cariño del público. La gobernadora Jenniffer González Colón expresó su dolor por esta pérdida irreparable, recordando cómo su talento dejó huella en nuestra cultura: «Su legado vivirá para siempre».
La tristeza es palpable entre sus seguidores y amigos; el alcalde de Coamo lo describió como uno de los hijos más ilustres del pueblo. En cada rincón donde resonó su música, queda claro que Sammy Marrero no solo fue una voz entre muchas; él fue una parte fundamental del alma puertorriqueña. Que descanse en paz este grande del arte.

