En el corazón de Mallorca, el sector agrario alza la voz en un grito de reivindicación. Se sienten atrapados en una telaraña de burocracia que les impide desarrollar todo su potencial. ¿Por qué, se preguntan muchos, no podemos producir más alimentos aquí mismo? La respuesta parece sencilla: los obstáculos que nos imponen son demasiados.
El futuro del campo mallorquín
Francesc M. Rotger ha compartido sus inquietudes sobre el futuro del sector agrícola: «El relevo generacional será complicado; mis hijos no quieren seguir mis pasos». Es un sentimiento compartido por muchos agricultores que ven cómo sus tradiciones y su forma de vida están en peligro. Mientras tanto, Fina Santiago también se hace eco de estas preocupaciones, señalando que las políticas actuales no ayudan a revitalizar la agricultura local.
Mallorca tiene todo para ser autosuficiente, pero necesita un impulso real y sincero desde las instituciones. En lugar de fomentar el monocultivo turístico y las grandes inversiones foráneas, deberíamos mirar hacia dentro y potenciar lo nuestro. El campo es vida, es cultura y es futuro. Si nos lo permiten.

