En medio de la tempestad que se avecina cada final de temporada, el UD Almería ha decidido mantenerse al margen de la lucha arbitral que muchos equipos parecen querer librar. Mientras otros clubes no cesan en sus quejas y críticas, el club rojiblanco prefiere concentrarse en lo que realmente importa: el juego.
Con la presión del ascenso directo a flor de piel, equipos como Racing, Deportivo y Almería se encuentran en una carrera intensa, mientras que otros como Málaga, Las Palmas, y más, se aferran a los playoffs. En este clima tenso, donde los reproches hacia los árbitros suelen ser moneda corriente, el Almería ha dejado claro su enfoque.
Sordos a las provocaciones
Desde la sala de prensa hasta las declaraciones del portero Andrés Fernández, la voz del Almería resuena con firmeza. Fernández confesó estar «un poco harto» de ver cómo todos miran al árbitro, instando a sus compañeros a ganar en el campo y dejar atrás las protestas. Esta postura refleja un deseo genuino por alejarse de disputas innecesarias.
No obstante, no han sido ajenos a las críticas que llegan desde otros rincones. Recientemente, un comunicado del Deportivo comparaba penaltis señalados entre ambos equipos y el Burgos también alzó su voz ante una jugada polémica. El propio árbitro revisó una acción clave sin cambiar su decisión inicial; más tarde, el CTA reconoció el error. Sin embargo, lejos de entrar en esta dinámica de guerra pública, la entidad almeriense opta por mirar hacia adelante.
A pesar de sentirse perjudicados en diversas ocasiones durante la temporada —como aquel surrealista penalti en Ceuta— saben que lo mejor es mantener la calma y centrarse en lo deportivo. Con un ascenso aún por decidir y un partido crucial ante Las Palmas ya asomando en el horizonte, prefieren dejar las disputas arbitrales para otros y seguir luchando por sus objetivos.

