En la mañana del 13 de mayo, una tragedia ha sacudido a la comunidad de Jaljulia, al norte de Ramala. Un joven palestino, Yusef Alí Yusef Kaabné, de apenas 16 años, ha sido asesinado a tiros por las fuerzas de seguridad israelíes. Las autoridades palestinas no han tardado en condenar este acto violento, afirmando que el chico «ha caído mártir por disparos de la ocupación».
Un ataque que deja más que un dolor
La situación en Cisjordania se torna cada vez más crítica. Testigos cuentan cómo decenas de colonos atacaron Jaljulia y sus alrededores, provocando no solo el trágico desenlace del joven Yusef, sino también dejando a cuatro personas heridas con balas de goma. Además, se denuncia que estos colonos asaltaron viviendas y hasta robaron 700 cabezas de ganado en Sinyil. ¿Qué clase de impunidad es esta?
Desde el 7 de octubre, los ataques han aumentado considerablemente y ahora UNICEF ha revelado cifras desgarradoras: al menos 70 niños palestinos han muerto desde enero y otros 850 han resultado heridos. James Elder, portavoz de UNICEF, lo expresa con claridad: «Los niños están pagando un precio intolerable por esta escalada militarizada». No podemos quedarnos callados ante estas realidades; cada número representa una vida perdida y sueños truncados.

