El Ejército israelí ha hecho una declaración contundente este martes, asegurando que han «eliminado» a más de 350 terroristas del grupo chií Hezbolá desde que comenzó el alto el fuego el 16 de abril. Y sí, han estado bombardeando a diestro y siniestro, con un total asombroso de más de 1.100 objetivos atacados en territorio libanés, especialmente en el sur y en la región del valle de la Becá.
Análisis del conflicto y sus repercusiones
En su breve comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) detallaron que entre los puntos golpeados se encontraban «edificios con uso militar donde operaban terroristas», así como almacenes de armas y lanzaderas de cohetes. ¡No es un juego! En solo las últimas 24 horas, se reporta que han atacado cerca de 45 instalaciones.
A lo largo del último día, afirmaron haber eliminado varios «terroristas que suponían una amenaza» para sus tropas e incluso interceptaron dos objetivos aéreos sospechosos. Esta escalada tiene raíces profundas: todo comenzó el 2 de marzo cuando Hezbolá respondió al asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, con ataques contra Israel.
Desde entonces, hemos sido testigos de una nueva ofensiva israelí sobre Líbano que ya ha dejado un saldo devastador: más de 2.700 muertos. Aunque hubo intentos previos por establecer un alto el fuego tras meses ininterrumpidos de combates desde octubre pasado, la realidad es que Israel no ha cesado su campaña aérea ni ha retirado sus tropas. Beirut y Hezbolá no han tardado en alzar la voz denunciando estas acciones cada vez más frecuentes.

