La situación de Narges Mohammadi, activista y Premio Nobel de la Paz iraní, ha dado un giro inesperado. Este domingo, fue trasladada a un hospital en Teherán tras semanas de angustia por su salud. Sus seres queridos y médicos llevaban días clamando por un cambio urgente, ya que ella sufre múltiples enfermedades y no podía seguir confinada. Su ingreso en el Hospital Pars se produce después de que le concedieran una suspensión de condena a cambio de una fianza elevada. La Fundación Narges Mohammadi anunció que ahora está recibiendo tratamiento médico especializado.
Una lucha por la libertad
“Hoy hemos tenido una pequeña victoria”, compartió su abogado, Mostafa Nili. “El hecho de que Narges haya sido dada de alta del Hospital de Zanjan es un paso importante”. Sin embargo, esta alegría se ve empañada por la realidad: Mohammadi aún tiene 18 años más de condena por delante. La Fundación ha insistido en que su salud requiere cuidados continuos y especializados fuera del sistema penitenciario; por eso exigen que nunca vuelva a la cárcel.
En este contexto tan delicado, sus allegados han agradecido el apoyo inquebrantable que han recibido desde diversas partes del mundo. Figuras como el ministro español José Manuel Albares han alzado la voz pidiendo justicia y respeto por los Derechos Humanos en Irán. También António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, hizo eco del reclamo global instando a las autoridades iraníes a garantizar atención médica adecuada para ella.
Narges Mohammadi se convirtió en símbolo de resistencia tras ser arrestada durante una manifestación el pasado diciembre y posteriormente iniciar una huelga de hambre para protestar contra las condiciones inhumanas de detención. En medio del caos y la represión, sigue siendo una inspiración para muchos; su lucha no debe caer en el olvido.

