En el corazón de la gimnasia rítmica balear, se alza la figura de Michelle García, una joven que ha sabido ganarse su lugar a pulso. Acompañada por su entrenadora, Ana Florit Salamanca, en el Club Rítmica Tramuntana Bunyola, Michelle ha ido forjando un camino lleno de esfuerzo y dedicación desde que se inició en este mundo a los seis años. Desde sus primeros pasos en la escoleta de Sóller hasta ahora, su pasión por la gimnasia es contagiosa.
Un esfuerzo digno de admirar
No es fácil llegar lejos en este deporte que combina arte y técnica. Por eso, Michelle entrena entre tres y cuatro días a la semana, acumulando entre 13 y 17 horas semanales en el polideportivo Joan Pericàs de Bunyola. Este compromiso le ha permitido cosechar múltiples títulos tanto a nivel insular como autonómico. Su séptimo puesto en el Campeonato de España Copa Base del año pasado en Madrid fue solo el principio. Más recientemente, brilló con luz propia al alcanzar una octava plaza entre 195 competidoras en el Campeonato de España Base celebrado en Oviedo.
Lo impresionante no es solo su capacidad para competir; quienes conocen a Michelle subrayan su responsabilidad y compañerismo. Para muchos, ella es un ejemplo no solo sobre el tapiz, sino también fuera de él. Junto a ella han luchado otras talentosas gimnastas como Zaira Benabarre, Sury Sofia Castelo, Cél Serra y Aylén Salamanca, quien con apenas siete años se quedó a las puertas del diploma al lograr un brillante noveno puesto en su categoría.
El Club Rítmica Tramuntana Bunyola no quiere dejar pasar la ocasión para agradecer al Ayuntamiento de Bunyola por facilitar las instalaciones deportivas necesarias para garantizar unos entrenamientos óptimos. Además, también reconocen el apoyo incondicional de sus patrocinadores como Titanes Inversores Inmobiliarios y Grupo Escribano, cuya ayuda resulta crucial para el desarrollo continuo de sus gimnastas.

