La historia del Metropolitan está a punto de dar un giro emocionante. En verano del próximo año, este emblemático lugar en Palma empezará a transformarse gracias a las obras de construcción que se han presentado recientemente por parte del alcalde Jaime Martínez y los arquitectos Joan Fortuny y Martí Sanz ante la comunidad vecinal. Con una sonrisa en el rostro, Martínez expresó su alegría al regresar al antiguo Metropolitan, afirmando que «ya no hay marcha atrás» para un proyecto tan esperado.
Un espacio multiusos para todos
Después de tantos años de espera, el Metropolitan se convertirá en un centro multiusos diseñado para revitalizar el barrio más poblado de Palma. Fortuny y Sanz describieron cómo Pere Garau se divide en dos zonas bien diferenciadas; mientras que desde Plaza Columnas hasta las Avenidas hay una conexión fluida hacia la ciudad, la otra parte, desde Plaza de las Columnas hasta Son Gotleu, es casi un desierto en cuanto a servicios.
Con cifras impactantes, mencionaron que esta segunda área tiene una densidad de 417 habitantes por hectárea cuando lo recomendado son solo 120. Además, el 40% de sus residentes son extranjeros, provenientes de más de diez nacionalidades diferentes. Sin embargo, como destacó Fortuny, «nos faltan juegos de cohesión en el barrio», algo fundamental para mejorar la convivencia entre todos.
El nuevo edificio promete albergar múltiples servicios esenciales: desde una comisaría con treinta agentes hasta una unidad básica de salud y espacios comunitarios como un casal para jóvenes y otro para mayores. Todo esto estará distribuido en tres plantas subterráneas con aparcamientos incluidos.
En la planta baja se ubicará lo necesario para estar al alcance del vecino: un área destinada a atención sanitaria infantil con patio incluido y espacios abiertos que conecten las calles Gabriel Llabrés y Joan Bauzá. La idea es crear una pequeña plaza dentro del edificio que facilite tanto la ventilación como la iluminación natural.
A medida que ascendemos por el edificio, encontraremos más áreas útiles como bibliotecas y salas polivalentes. Los arquitectos se han esforzado por diseñar algo que minimice las sombras sobre los edificios vecinos y han incorporado celosías características que recuerdan a los elementos tradicionales del barrio.
No obstante, no todo será sencillo; el reto inicial es derribar el antiguo cine Metropolitan lleno de fibrocemento antes de comenzar con otras complejas obras como el aparcamiento. Según explicaron los arquitectos, «lo complicado son las demoliciones y excavaciones», pero confían en poder compensarlo levantando rápidamente este nuevo espacio tan ansiado por todos.

