Hoy, con motivo del Día Mundial de la Contraseña, tenemos que hablar claro. Es alarmante pensar que el 60% de nuestras contraseñas pueden ser descifradas en menos de una hora. Y lo peor es que, a pesar de saberlo, seguimos cayendo en los mismos errores. Nos estamos dejando la puerta abierta para que los ciberdelincuentes hagan su agosto a costa nuestra.
Según un estudio de Kaspersky, han analizado más de 231 millones de contraseñas y los resultados son preocupantes. El 68% de las contraseñas más comunes se pueden romper en menos de un día. La mayoría empieza o termina con un número, algo que parece inofensivo pero es como poner un cartelito luminoso diciendo ‘aquí estoy’. Usar símbolos o fechas comunes solo aumenta las posibilidades de sufrir un ciberataque por fuerza bruta.
Estrategias para protegerse
A la hora de crear nuestras claves, muchos optan por palabras cargadas emocionalmente o tendencias del momento. Palabras como ‘amor’ o ‘magia’ están bien para una poesía, pero no son suficientes para protegernos. Cuanto más larga y original sea nuestra contraseña, más difícil será adivinarla. Y añadir autenticación en dos factores es casi imprescindible hoy en día.
No se engañen: tener una contraseña larga no garantiza seguridad si sigue patrones previsibles. De hecho, hasta las contraseñas cortas (de ocho caracteres) pueden ser descifradas rápidamente. Y aquí viene lo más sorprendente: más del 20% de las contraseñas de 15 caracteres pueden caer en menos de un minuto gracias a tecnologías avanzadas.
Kaspersky nos recuerda que una contraseña segura debe superar los 16 caracteres, mezclar letras, números y símbolos sin seguir patrones evidentes ni repeticiones absurdas. Cada cuenta debería tener su propia clave; si alguien descubre tu contraseña para Instagram no debería tener acceso automático a tu correo o cuentas bancarias.
Sí amigos, la ciberseguridad es cosa seria y está en nuestras manos tomar medidas ahora mismo para no quedarnos al descubierto ante los riesgos cada vez mayores.

