El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha salido al paso en defensa del próximo Mundial de 2026, que contará con un total de 48 selecciones, convirtiéndose en el torneo más amplio de la historia. Su mensaje es claro: se trata de abrir las puertas a una mayor competitividad y atraer inversiones más allá de los límites europeos.
En una breve intervención durante un foro en el Instituto Milken, celebrado en Los Ángeles, Infantino manifestó su deseo de que 50 países puedan soñar con ser campeones del mundo entre los 211 miembros de la FIFA. «No queremos que los inversionistas pongan todos sus recursos solo en un sitio. Buscamos competencia real; eso hará que todos crezcamos», afirmó contundente.
Cambiando el juego futbolístico global
Infantino no se detuvo ahí. También cuestionó cómo es posible que Estados Unidos, siendo el gigante económico que es, se quede atrás en lo que él considera el deporte más popular del planeta. «Me parece incomprensible que estén contentos con ser el número 20 en este deporte», insistió. En su opinión, el futuro del fútbol americano depende de confiar y creer en su propio potencial.
Añadió que este Mundial podría generar cifras equivalentes a 104 Super Bowls en tan solo 39 días, y eso debería hacer reflexionar a muchos sobre la magnitud del evento. Sin embargo, señaló que la falta de confianza interna hace que los inversores se fijen más en Europa.
En otro ámbito, Infantino acaba de participar en el 76º Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver donde intentó desviar polémicas sobre la participación de Irán. Mientras tanto, busca mantener su liderazgo al frente del organismo hasta 2027 y ha recibido apoyo notable por parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). El futuro está lleno de desafíos y oportunidades; ¿será este Mundial un punto de inflexión para el fútbol global?

