Carles Francino, el carismático periodista al mando de ‘La Ventana’, se prepara para un evento muy especial el próximo 8 de mayo. Desde el Auditorium de Palma, dirigirá su programa en directo, donde la conversación girará en torno a la protección del medioambiente y contará con la presencia de Maria del Mar Bonet. Para él, estos encuentros con la audiencia son pura energía, una conexión que siente profundamente.
Reflexiones sobre la televisión y el futuro
A pesar de haber recibido numerosas ofertas para volver a la televisión, Carles ha optado por concentrarse en su pasión: la radio. «Cuando te dedicas a un proyecto que te llena, lo mejor es ponerle todo tu empeño», comenta. A sus 65 años, reconoce que hacer planes es complicado; la vida tiende a sorprendernos en los momentos más inesperados. Su regreso a Madrid después de años en TV3 fue una sorpresa que nunca anticipó.
El periodista comparte anécdotas entrañables sobre su hijo Carlitos, quien sigue sus pasos como actor y al que está increíblemente orgulloso. Sin embargo, cuando se trata de inteligencia artificial y redes sociales, Carles mantiene sus distancias.
En cuanto a momentos que le han marcado en su carrera, menciona especialmente su regreso tras el Covid-19 y cómo vivió el dolor colectivo durante esos tiempos difíciles. Las emociones fluyeron sin quererlo mientras hablaba por antena; una prueba clara de que la radio es auténtica y refleja la vida tal como es.
También aborda el tema del procés con un tono reflexivo pero crítico. Como catalán en Madrid, ha vivido tensiones entre los dos mundos; entiende las legítimas aspiraciones hacia la independencia pero también critica las ilegalidades cometidas durante ese periodo. «Saltarse la ley nunca puede ser una opción», afirma con firmeza.
Pero lo que realmente le preocupa ahora es el acceso a la vivienda: «Si algún día hay otra revolución en España, será por esto». Un derecho fundamental cada vez más fuera del alcance de muchos españoles. Este asunto le indigna profundamente; considera vital actuar antes de que sea demasiado tarde.
Al final del día, Carles espera poder dar noticias esperanzadoras pronto; quizás ver al Barça ganar otra Champions sería uno de sus deseos personales más entrañables.

