Este fin de semana, la situación en Sudán ha vuelto a teñirse de tragedia. Más de una decena de vidas se han apagado en Omdurmán y el estado de Gezira. Todo esto mientras los médicos sudaneses lanzan un grito desesperado: la mayoría de los hospitales y clínicas en Dilling, un lugar crucial en Kordofán del Sur, están dañados o directamente inutilizados por una ola de bombardeos llevada a cabo por las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Esta guerra abierta contra el Ejército sudanés lleva ya tres años sembrando el caos y convirtiendo al país en uno de los escenarios humanitarios más devastadores del mundo.
El colapso del sistema sanitario
En un comunicado que ha resonado con fuerza en las redes sociales, la Red de Médicos de Sudán habla sin tapujos sobre un «bombardeo sistemático» que ha dejado al sector salud al borde del colapso. La escasez de suministros médicos es alarmante, y Dilling se convierte así en el nuevo epicentro del sufrimiento. Los mismos médicos nos cuentan que casi todos los hospitales, como el Universitario o el Militar, están prácticamente fuera de juego. ¿Y qué pasa con esos centros que ofrecían servicios vitales como nutrición y salud reproductiva? Pues también han caído bajo la presión implacable del conflicto.
A pesar de las graves acusaciones, las RSF se mantienen calladas; siempre suelen desmentir cualquier ataque a instalaciones civiles, acusando al Ejército sudanés de manipulación. Pero la realidad es tozuda: desde abril pasado, alrededor de 222 profesionales sanitarios han perdido la vida y otros 378 han quedado heridos. Y eso no es todo; más de 2.000 centros sanitarios han sido destruidos durante estos combates sin tregua.
La violencia no se detiene aquí. Mientras tanto, cinco personas murieron cuando un dron operado por las RSF atacó un vehículo civil cerca de Omdurman; otras seis perdieron la vida tras otro ataque similar dirigido al hogar familiar del comandante Abu Agla Keikal. Y entre ellos estaba su hermano… La angustia se siente palpable entre quienes aún intentan sobrevivir en medio del horror.

