MADRID, 3 de mayo. En una decisión que ha dejado a muchos con el corazón en un puño, un tribunal israelí ha decidido extender la detención del activista español Saif Abukeshek y su compañero brasileño Thiago de Ávila por dos días más. Ambos fueron arrestados el pasado jueves mientras navegaban en la Flotilla Global Sumud, rumbo a la Franja de Gaza. Esta prórroga, anunciada este domingo desde Ashkelon, representa un leve alivio frente a lo que los fiscales israelíes habían solicitado inicialmente: cuatro días más tras las rejas.
Un proceso judicial lleno de sombras
Según la ONG Adalah, encargada de ofrecer apoyo legal a estos activistas, se les acusa —aunque nunca formalmente— de “colaborar con el enemigo” y otras serias infracciones relacionadas con el movimiento islamista palestino Hamás. Pero esto no es todo; las abogadas Hadil Abu Salí y Lubna Tuma han sido claras al señalar que todo este proceso es, en sus propias palabras, “fundamentalmente defectuoso e ilegal”, argumentando que no hay base legal para juzgar actos cometidos en aguas internacionales.
Para Adalah, esta situación parece más una represalia hacia aquellos que luchan por los derechos humanos que un verdadero intento por aplicar justicia. Además, han denunciado que ambos detenidos han sufrido “graves abusos físicos”, describiendo condiciones inhumanas durante su interrogatorio: palizas, aislamiento extremo e incluso haber sido mantenidos con los ojos vendados por días enteros.
A día de hoy, Saif y Thiago siguen en huelga de hambre como forma de protesta ante lo que consideran una detención ilegal y unas condiciones deplorables en la prisión Shikma. Mientras tanto, Israel solo ha presentado sospechas sin cargos formales claros contra ellos. La comunidad internacional observa atenta este caso que se vuelve cada vez más complejo.

