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El Sahel bajo la sombra del yihadismo: el poder creciente de JNIM en Malí

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El 25 de abril, un ataque coordinado por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) junto a los rebeldes tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA) hizo que todos miráramos hacia Malí. Este país, en el corazón del Sahel, se ha convertido en un epicentro del yihadismo global donde Al Qaeda y Estado Islámico juegan su partida más peligrosa. Con Iyad ag Ghali al mando, este grupo ha sabido moverse en una región donde las fronteras son solo líneas dibujadas en un mapa y donde la presencia del Estado es casi una fantasía.

Un escenario caótico

Las tensiones entre pastores y agricultores se han transformado en un caldo de cultivo perfecto para que estos grupos armados aprovechen la situación. En medio de todo esto, Malí, Burkina Faso y Níger son países que han sufrido golpes militares impulsados por juntas que prometieron combatir a los terroristas pero que no han logrado contener su avance. La desconfianza hacia Francia, su antiguo aliado, ha llevado a estos gobiernos a buscar refugio en brazos de Rusia, lo que genera más preguntas sobre el futuro.

Sin embargo, la respuesta militar no está dando frutos; los ataques siguen extendiéndose desde el norte hacia el centro y sur de Malí, poniendo incluso en riesgo a los países vecinos. Las violaciones cometidas por las fuerzas armadas locales e incluso mercenarios rusos están alejando a la población local de sus propias autoridades. Esto empuja a muchos jóvenes hacia las filas de JNIM.

Este grupo no solo controla vastas áreas; también ha desarrollado una forma de gobernanza que lo presenta como una alternativa viable ante el fracaso estatal. Han implementado un sistema administrativo ligero basado en su interpretación de la ley islámica para ejercer control social.

A medida que JNIM crece territorialmente, también se moderniza: ahora utilizan drones armados para llevar a cabo sus operaciones. Un informe reciente indica cómo han ampliado sus objetivos, atacando infraestructuras económicas clave como minas e instalaciones industriales extranjeras. El bloqueo impuesto sobre Bamako muestra su estrategia para asfixiar económicamente al gobierno militar.

A pesar de esta expansión desenfrenada y sus tácticas cada vez más sofisticadas —incluso con secuestros multimillonarios— hay quien opina que JNIM no busca aún gobernar Malí; más bien quiere forzar algún tipo de negociación con las autoridades actuales para consolidar su influencia rural.

En este contexto tan complicado, es claro que estamos ante una situación crítica: el Sahel se está convirtiendo rápidamente en uno de los focos más peligrosos del mundo debido al auge del terrorismo.

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