En el bullicioso ambiente del Gran Premio de Miami, Max Verstappen ha dejado entrever que ya no tiene tanta prisa por abandonar la Fórmula 1. Mientras otros pilotos están inmersos en las carreras, él se toma su tiempo para reflexionar sobre lo que le depara el futuro. Aunque sus palabras han sido ambiguas, hay un mensaje claro: no quiere precipitarse.
Durante una conversación, Verstappen se mostró menos cínico y más optimista respecto a los cambios que está viviendo la F1. «Nada nuevo por ese lado», comentó con serenidad cuando le preguntaron sobre una posible salida al final del año. «He estado ocupado con otras cosas y estoy tomando las cosas con calma».
Cambios en el aire
El piloto de Red Bull llegó a Miami con una actitud renovada, destacando las reuniones productivas mantenidas con la FIA y la FOM para discutir los aspectos más polémicos del nuevo reglamento. «Esto podría ser un punto de partida para el futuro», apuntó, reflejando su deseo de ver mejoras significativas en la categoría.
A pesar de sus esperanzas, también fue crítico al afirmar que algunos cambios son solo «cosquillas» y que aún queda mucho camino por recorrer. La complejidad del deporte y los intereses políticos hacen difícil lograr un consenso que beneficie a todos. Sin embargo, dejó claro que espera ver avances antes de 2028.
Además, Verstappen abordó su relación con GianPiero Lambiase, su ingeniero de pista. Aseguró que cualquier decisión sobre su futuro no estará influenciada por esta marcha: «No todo gira siempre en torno a mí; también se trata de su carrera». Con esa mentalidad abierta y un enfoque claro hacia el futuro inmediato dentro del circuito, parece que aún hay mucha vida para Max en la Fórmula 1.

