El Senado francés ha decidido reabrir el debate sobre la muerte asistida, y lo hace con una propuesta que suena más restrictiva que nunca. Se trata de un cambio que limita este derecho a aquellos pacientes terminales cuya vida esté en peligro «a corto plazo». Es decir, solo podrán acceder a esta opción quienes estén a pocos días de fallecer. ¿Es esto realmente justicia?
Restricciones que generan dudas
La legislación anterior fue rechazada hace poco por el mismo Senado, pero ahora, tras una nueva reunión en la comisión de Asuntos Sociales, se han planteado criterios aún más estrictos. Los senadores han dejado claro que para poder optar a la muerte asistida hay que cumplir una serie de requisitos: ser mayor de 18 años, ser ciudadano o residente en Francia y padecer una enfermedad grave e incurable. Pero aquí viene lo peor: además, se exige poder expresar tu voluntad de forma clara y libre.
A esta propuesta llevada por dos senadores del partido conservador Los Republicanos se le ha dado un giro radical al concepto inicial de pronóstico terminal. Ahora, hablamos de «pronóstico potencialmente mortal a corto plazo», lo que significa que no queda mucho tiempo antes del desenlace fatal. Esto deja en el aire qué pasará con aquellos que no están en esa situación extrema pero sí sufren enormemente.
Por si fuera poco, también se ha debatido otro proyecto sobre cuidados paliativos que parece tener el camino despejado hacia su aprobación. Este último podría ofrecer algo de alivio, pero muchos se preguntan si es suficiente ante las limitaciones impuestas por la ley sobre muerte asistida. Y mientras tanto, la sociedad sigue esperando respuestas claras después de años debatiendo este tema tan sensible.

