En una noche que prometía ser solo una elegante cena de corresponsales, el 25 de abril de 2026, algo inesperado sucedió. Michael Glantz se convirtió en protagonista involuntario cuando un tiroteo interrumpió la velada en el hotel Washington Hilton, donde políticos y celebridades compartían mesa. Mientras el pánico se desataba a su alrededor, este ejecutivo no solo mantuvo la calma, sino que decidió seguir disfrutando de su cena.
Una reacción viral
Las imágenes lo capturaron, sentado tranquilamente con su plato frente a él mientras los agentes armados aseguraban la zona. Su actitud contrastó tanto con el caos general que pronto fue apodado “salad man” en las redes sociales. Pero aquí hay un giro: Michael no estaba devorando ensaladas como se pensó inicialmente. En un divertido vídeo, su mujer Heidi Skolnik le preguntó directamente sobre lo que realmente estaba comiendo aquella noche. «Probablemente hayan visto el vídeo del hombre que no paraba de comer en medio del desastre. Bueno, ese hombre es mi marido», decía ella con una sonrisa.
Glantz aclaró que además de algunos pepinos como guarnición, también disfrutaba de queso y un panecillo untado con mantequilla. No era exactamente lo que muchos imaginaron; era más bien una cena improvisada entre balas y gritos lejanos. La mujer bromeaba sobre si su madre le había enseñado a no levantarse hasta acabar todo: «No tuvo nada que ver con eso», respondía riendo él.
Aunque muchos pensaron que era insensible por seguir comiendo mientras otros huían despavoridos, Glantz hizo hincapié en que había cientos de periodistas grabando la escena y observando lo sucedido. «Sí sentí miedo por estar allí», confesó al recordar cómo un chateaubriand -que preferiría degustar en un buen restaurante- estaba servido frente a él.
No obstante, siguió adelante con su cena: «Estaba intentando comer un poco más de burrata antes de que me la quitaran».

