En el corazón de Palma, la historia comienza un viernes cualquiera. Eran las primeras horas del día cuando un ciudadano preocupado se acercó a una patrulla del Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) y les puso al tanto de una situación alarmante: seis motos llevaban semanas aparcadas en la calle Santa Catalina Labouré, luciendo un aspecto desolador y, evidentemente, abandonadas.
Los agentes no tardaron en actuar. Al llegar al lugar, encontraron los ciclomotores agrupados, algunos incluso sin matrícula. La escena era clara; algo debía hacerse. Después de algunas gestiones, lograron dar con el dueño de este pequeño cementerio de motos en Cas Capiscol. Resulta que este hombre de 59 años estaba usando las motos para extraer piezas y aprovecharlas en un desguace.
Las consecuencias no se hicieron esperar
Como era de esperar, la intervención policial trajo consigo varias consecuencias. Se interpusieron cuatro denuncias por falta del seguro obligatorio y otras dos por no haber pasado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). De esta manera, las seis motocicletas fueron retiradas y llevadas al depósito municipal. Pero eso no fue todo; durante la operación, los agentes también dieron con una moto que había sido robada el 15 de septiembre. Esa fue devuelta a su legítimo propietario.
Es increíble cómo a veces nos encontramos con situaciones así en nuestras calles, donde lo que parece ser solo un problema para unos pocos puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para todos nosotros.

