Este lunes, la tragedia ha vuelto a golpear al sur de Líbano. En un bombardeo llevado a cabo por Israel, una vida se apagó en medio de un caos que parece no tener fin. Y todo esto ocurre a pesar de que había un alto el fuego en marcha, acordado a mediados de abril y prorrogado la semana pasada tras las conversaciones mediadas por Estados Unidos.
Un ataque que sacude la calma
Según informaciones de la agencia estatal libanesa NNA, el ataque tuvo lugar en Qlailé, cerca de Tiro. Un dron sobrevoló la zona y lanzó su carga destructiva, dejando a muchos preguntándose quién era esta persona que perdió la vida. Por ahora, no hay detalles sobre su identidad.
El Ejército israelí optó por permanecer en silencio respecto al incidente específico. Sin embargo, no dudó en anunciar con orgullo que habían eliminado a tres “terroristas” del grupo Hezbolá durante otro tipo de ataques en el sur del país. Aseguran que sus fuerzas también atacaron edificios militares supuestamente utilizados por este grupo armado.
A través de un comunicado, afirmaron que tras los ataques se registraron explosiones secundarias, lo que indicaba la presencia de armas en esos edificios. Su mensaje fue claro: seguirán actuando ante cualquier amenaza contra Israel y sus Fuerzas de Defensa.

