Era una madrugada cualquiera en Palma, cuando un hombre decidió que las normas de tráfico eran solo sugerencias. A eso de las 06:20 horas del pasado domingo, en la plaza de Sa Indioteria, su coche se convirtió en una máquina del caos al chocar contra tres vehículos estacionados antes de dar gas y huir del lugar como si nada hubiera pasado.
Todo comenzó con un ruido ensordecedor, el estruendo de metal contra metal que despertó a los vecinos. Tras el choque, un segundo acto lamentable: el atropello a un viandante que estaba desprevenido. El hombre, malherido sobre la calzada, relató a los agentes que una velocidad desenfrenada le arrolló, enviándolo directamente al suelo. «La he liado un poco con el coche», fueron sus palabras cuando finalmente lo interceptaron.
La búsqueda y la detención
Cuando llegó la patrulla del Grupo de Atención al Ciudadano tras recibir el aviso del 091, no imaginaban lo que iban a encontrar. La víctima, aunque golpeada, pudo contar su versión y varios testigos corroboraron su historia. Mientras tanto, otros agentes se lanzaron a la búsqueda del responsable y pronto localizaron un vehículo dañado pero sin rastro de su conductor.
Poco después, al Camí Vell de Bunyola se movieron como flechas y allí apareció él: escondido entre unos matorrales como si eso pudiera salvarlo. Pero no contaba con que los policías también sabían cómo actuar ante situaciones como esta. Con movimientos erráticos y bajo los efectos del alcohol -¡vaya sorpresa!-, intentó zafarse negándose a realizar las pruebas pertinentes.
Finalmente fue detenido por ser el presunto autor de daños materiales y lesiones graves; una irresponsabilidad más que añade otro capítulo triste a nuestras calles. Este episodio nos recuerda cuán importante es mantener siempre nuestra atención al volante y ser responsables: no sólo por nosotros mismos sino por todos los que nos rodean.

