La Fórmula 1 está a punto de vivir un auténtico revulsivo. No solo por los cambios en el reglamento que llegarán en 2026, sino también por las nuevas caras que quieren subirse al carro. El último en hacer ruido ha sido BYD, el gigante chino de la automoción eléctrica, que ha confirmado estar en conversaciones con Stefano Domenicali, CEO de la F1, para hacerse un hueco en esta competición tan exclusiva.
Un movimiento esperado
El eco de motores y baterías resonó con fuerza durante el Gran Premio de China. Stella Li, vicepresidenta de BYD, no dejó espacio para las dudas durante el Salón del Automóvil de Pekín: “Mantenemos una relación cordial y estamos en contacto regularmente con Domenicali”, reveló. Lo que muchos sospechaban ya es un hecho palpable; su interés va más allá de lo meramente comercial.
Ahora bien, ¿cómo será este desembarco? La gran pregunta recorre los paddocks: ¿se lanzarán a formar un equipo desde cero o se asociarán con alguna escudería existente? Con su reciente éxito al superar a Tesla como líder mundial en ventas de vehículos eléctricos, tienen la capacidad económica suficiente para afrontar cualquier reto. Y esa intención de medir sus innovaciones contra gigantes como Ferrari o Mercedes es clara.
“Me encanta la F1 porque se trata de pasión y cultura. Es una verdadera oportunidad para poner a prueba nuestra innovación”, expresaba entusiasmada Stella. Pero esto no llega sin controversia; la situación política está algo tensa debido a las ampliaciones previstas en la parrilla.
Aún así, cuentan con un aliado inesperado: Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, ha mostrado su apoyo hacia la llegada de un duodécimo equipo si este puede aportar valor estratégico global. La entrada de una potencia industrial china podría abrir las puertas a un vasto mercado y reforzar el compromiso de la Fórmula 1 con la sostenibilidad y la innovación tecnológica.

