La tan esperada secuela de ‘El diablo viste de Prada’, que llega a los cines este viernes, se ha visto envuelta en una tormenta de críticas que nadie anticipó. Protagonizada por las siempre brillantes Meryl Streep y Anne Hathaway, la película ha encendido las redes sociales tras la aparición de un nuevo personaje asiático que no ha dejado indiferente a nadie.
Jin Chao, interpretada por la actriz chino-estadounidense Helen J. Shen, se presenta como una asistente recién graduada de Yale. Pero lo que debería haber sido una sencilla introducción a su historia ha resultado ser la chispa para un intenso debate en el mundo digital. Y es que el nombre mismo, Jin Chao, suena demasiado parecido a ‘Ching Chong’, un término despectivo con raíces racistas hacia la cultura china.
Un reflejo de viejos estereotipos
La controversia creció aún más cuando algunos comenzaron a confundir su nombre con ‘Chin Chou’, lo cual solo aumentó el malestar entre los internautas. Pero eso no es todo; muchos también critican cómo han retratado al personaje: con gafas grandes, camisa de cuadros y una actitud torpe. Para muchos, esta imagen refuerza estereotipos sobre las personas asiáticas: brillantes académicamente pero socialmente torpes. En un universo glamuroso como el de ‘El diablo viste de Prada’, esa representación parece anacrónica.
Es irónico pensar que casi dos décadas después del primer estreno—que convirtió a Miranda Priestly en toda una diva del estilo—ahora Hollywood se enfrenta al dilema de reconectar con un público global sin caer en clichés dañinos.
En China, donde las redes son el termómetro cultural, ya hay voces pidiendo boicotear la película. Algunos argumentan que Hollywood intenta atraer al mercado asiático mientras perpetúa narrativas anticuadas y ofensivas. Otros piensan que la reacción es exagerada y apuntan a cómo los rumores sobre el nombre fueron alimentados por comentarios circulando sin verificación.
Aunque hasta ahora ni los productores ni los actores han hecho declaraciones públicas sobre esta controversia, lo cierto es que nos deja reflexionando: ¿estamos realmente listos para superar viejos prejuicios o vamos a seguir tirando a la basura oportunidades valiosas para conectar?

